Eligen a otros

pag2_cartas1_web.jpgEl que ves a tu izquierda es Patrick Rice (nosotros le decimos Patricio). sacerdote irlandés. Se vino a vivir a Argentina. Trabajaba de albañil mientras predicaba el Evangelio. Lo secuestraron. Lo torturaron. Lo liberó la presión de la curia irlandesa. Se casó con otra superviviente de la ESMA que le curaba las heridas y a la que él hizo lo imposible por liberar. Abandonó la Iglesia y se fue a vivir a la villa, donde siguió militando por el Evangelio, por los pobres. Murió hace dos años volviendo de Estados Unidos, donde denunciaba las torturas que aquel país seguía cometiendo a lo largo del mundo. Su velorio fue uno de los eventos más emotivos que me tocó vivir en este más de tercio de siglo vivido.

El que ves al medio es mi viejo. No cree en el Dios de la Iglesia. Cree, hasta la muerte, en las buenas personas. Cree en las revoluciones (las grandes y las minúsculas). Me hizo leer a Oesterheld a los cinco años y desde ahí no me soltó nunca la mano. Me enseñó que lo único que importa es vivir la vida de manera digna. Y que la dignidad se logra con ejemplos grandes. Que los cagones están siempre en el lado de los enemigos.

El que ves a la derecha es Juan Kratzer (nosotros le decimos Chiche). sacerdote entrerriano. Trabajaba de ferroviario mientras predicaba el Evangelio. Estuvo guardado en un convento de monjas con huevos mientras sus compañeros con poder lo denunciaban o dejaban el camino libre para que lo hicieran mierda. Se escapó en un coche de la curia argentina que lo llevó hasta la puerta de un avión mientras los milicos le pisaban los talones. Luchó desde el exilio para liberar a sus hermanos curas y a los que no creían en otra cosa que no fuera la liberación de América Latina. Abandonó la Iglesia y anduvo viviendo aquí y allá, trabajando con ancianos, con enfermos, con desheredados. Hoy vive en Italia y sigue laburando con viejos y locos. Viendo cómo hacer para cambiar el mundo que, al final, cambiaron los malos para mal.

A los que no ves en esta foto son a Carlos Bustos (sacerdote y camionero) y a Jorge Ayastuy y Marta Bugnone (a los que en los campos de concentración donde se los vio se los nombraba como «los cristianos»). No los ves porque no están. Porque los sacaron de la foto. Porque los mataron en algún lugar. En algún tiempo. Les negaron hasta la tumba.

A la que no ves, tampoco, es a mi vieja, que durante años dejó de creer hasta en la teología de la liberación mientras lloraba, mirando el Cristo de palo que le dejó un tal Carlos Bustos y le decía «nos cagaste, flaco; te quedaste con los hijos de puta».

Yo era chiquito. Pero me acuerdo para siempre. Y algo queda.

Si cualquiera de ellos (los tres que ves en la foto o los cuatro que no ves) fueran elegidos papas o papisas yo sería hace rato católico apostólico y –aunque nacido en este puerto– romano. Pero no. Siempre eligen a otros.
¿Me perdonás si no comulgo con tu fe?

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1 comentario en «Eligen a otros»

  1. buenas noches, amigo,como se encuentra, mi nombre es Jesus diaz de venezuela, estoy tratando de ubicar a un viejo amigo que aparece en la foto a juan kratzer, se fue hace muchos a la argentina , pero segun este articulo esta en Italia, y necesitaba localizarlo, yo estoy en venezuela, rabajamos juntos en Caracas

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