Diálogos de convento

Cristina Ruiz Fernández, directora de Alandar durante los últimos años y miembro del consejo de redacción de nuestra revista ha publicado el libro «Hasta que la muerte (del amor) nos separe» en la editorial San Pablo sobre personas divorciadas en la Iglesia. Compartimos el prólogo del libro firmado por Dolores Aleixandre

Una conversación imaginaria (pero posible) en una comunidad de religiosas:
– Va a salir dentro de poco un libro de Cristina Ruiz que nos va a venir bien a todas leer.

– Esa Cristina me suena que escribe en Humanizar y en 21… ¿No es la directora de Alandar?

– Lo era hasta hace poco pero ahora lo ha dejado: ha tenido un niño y quiere tener más tiempo para él.

-¿Y de qué va el libro?

– Es sobre separaciones y divorcios y se llama “Hasta que la muerte [del amor] nos separe”

– Pues si va de eso, ya nos dirás qué tiene que ver con nosotras que somos monjas…

– ¡Pues justo por eso tenemos que leerlo! Tampoco a ella le toca de cerca porque está recién casada, pero ya sabemos cuál es la estadística: dos de cada tres parejas que se casan en España terminan divorciándose. Eso quiere decir que todas tenemos cerca y tratamos a personas en esa situación y nos viene muy bien acercarnos al tema desde dentro y comprender mejor lo que están viviendo. Hay un montón de sufrimiento detrás de cada separación y no podemos quedarnos al margen e ignorarlo porque “no nos toca”.

– Me estoy acordando lo bien que me vino hace años una conversación con una amiga casada sobre el tema de la pareja. Nos habíamos conocido hacía poco, las dos rondábamos los 40, ella casada y yo en un momento de crisis y haciéndome preguntas sobre el sentido de renunciar a la pareja y a los hijos. Dormíamos en el mismo cuarto en un cursillo, estábamos ya con la luz apagada y me preguntó qué tal vivía yo lo del celibato. Le confesé cuánto me costaba en aquellos momentos, comparándome con ella a la que veía tan feliz…Encendió la luz y me dijo: -“¿Quieres que hablemos?” Empezó ella y me habló de sus dificultades de pareja, de su experiencia dolorosa de soledad profunda, de su lucha diaria por perdonar y volver a empezar una relación que se quebraba con frecuencia. Apagamos la luz casi de madrugada. Menudo baño de realismo viví aquella noche y cuántas cosas aprendí sobre conflictos, desacuerdos e incomunicaciones y también sobre la increíble capacidad de ciertas parejas para superar problemas y aprender trabajosamente a amar. Os aseguro que por difícil que nos sea a veces a nosotras el convivir, no tenemos ni idea de lo que vive la gente y por eso necesitamos estar en un continuo aprendizaje de empatía.

– Me parece que las personas que salen de la vida religiosa después de muchos años, viven algo parecido a un divorcio y viven también experiencias de ruptura, desencanto, pérdida de relaciones y de proyectos, frustración y desamparo a veces. Son casos que hemos vivido de cerca, sabemos lo dura que es esa etapa y lo importante que es poder contar con alguien que les escuche y acompañe ese duelo con sus tristezas, culpas, rabias y rencores. Pienso que este libro, además de sensibilizarnos ante una situación que viven tantas personas, puede darnos pistas sobre cómo acompañar los procesos de las que dejan la vida religiosa y echarles una mano.

– Oye, pero el libro no se centrará mucho en cuestiones canónicas, normativas eclesiásticas, casuística de nulidades y todo eso…

-No, de verdad. Claro que toca algunos de esos temas de manera breve y clara, pero tiene un estilo ágil, ameno y pegado a la realidad y además de contar historias humanas “de primera mano”, ofrece pistas para favorecer ese cambio de mirada que está promoviendo Francisco: hacer posible, cada cual desde el lugar en que está, esa Iglesia que acoge y abraza.

-Vale, pues lo leeremos cuando llegue y lo comentamos. (Suspira) ¡Quién me iba a decir a mí en el noviciado que iba a leer estas cosas y no solo vidas de santos! Y para colmo que me iban a empujar a descubrir otras “santidades” escondidas en estas historias de gente separada y divorciada…

-Bueno, ¡tampoco vayamos a olvidarnos de todos esos a los que “les sale bien” el matrimonio! A ver qué os parece mi propia traducción del comienzo de la “Amoris laetitia: “La alegría del amor que se vive en las familias es también la alegría de las monjas, monjes, religiosos, religiosas, frailes, canonesas y canónigos regulares, ermitaños, cenobitas, anacoretas y otras especies raras de nuestra Iglesia”.

-Aceptada por unanimidad.

Autoría

  • Dolores Aleixandre

    Jubilada feliz. Encajando el envejecer con cierto garbo (de momento). Convencida de la fuerza de la Palabra y de la bondad última de las personas. Adicta a la Biblia y a contársela a otros. Agradecida a la vida, al cariño de tantos amigos y al sentido del humor. Aficionada al cine, a la música polifónica y a Gomaespuma. Lectora desordenada y escritora de vuelo corto. Orgullosa de ser columnista de alandar. Tratando de callarme más, rezar más y vivir más atenta al latido del corazón de Dios en el corazón del mundo.

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