Emma Martínez Ocaña publica un libro sencillo en la Editorial Narcea en el que comparte sus reflexiones y vivencias a lo largo del confinamiento generado a causa de la pandemia del COVID-19.

Portada del libro editado por Narcea

Cuando comenzó la pandemia y con ella el confinamiento se nos puso el mundo al revés. Ni en lo más recóndito de nuestro ser podíamos imaginar que en algún momento millones de seres humanos estaríamos confinados y vigilados en nuestras casas. Eso sólo lo concebíamos en las películas de ciencia ficción. Pero pasó, ha pasado y en ello seguimos estando.

Familias enteras conviviendo bajo el mismo techo las veinticuatro horas del día; personas mayores solas, aisladas, viviendo gracias a la ayuda y la solidaridad de sus vecinos, de las redes que enseguida se organizaron; mujeres víctimas de la violencia machista conviviendo con su maltratador, personas sin hogar sin tener donde confinarse y cómo defenderse del virus, expuestos más que nunca a la soledad, la enfermedad, el olvido… El mundo se nos puso patas arriba.

Muchas personas pensamos que ya nada podía ser cómo antes, que esto era una llamada más de la maltratada naturaleza… La cifra de muertes no paraba de ascender y todas íbamos teniendo algún familiar, amiga, amigo, persona querida y conocida que enfermaba, era hospitalizada y algunas fallecían. El circulo se nos iba cerrando.

Un libro experiencial

Muchas pensamos en escribir aquello que nos estaba pasando, compartir nuestras inquietudes, nuestras dudas, nuestras esperanzas… A muchas se nos pasó el tiempo y no lo hicimos, pero Emma Martínez Ocaña si lo ha hecho, y lo ha publicado en un sencillo libro de la Editorial Narcea: ’Es tarde, pero es nuestra hora’.

“Es un escrito personal, brota de la experiencia de este tiempo de confinamiento ante la pandemia del coronavirus” y por esto, creo que muchas seremos las personas que nos identificaremos con lo que Emma escribe.

Quizás nunca como en ese momento nos fue tan fácil identificarnos con el dolor.

No es necesario ser creyente para leer e identificarse con este libro, pero para las personas seguidoras de Jesús de Nazaret tiene un valor especial: el confinamiento coincidió con el tiempo de cuaresma y la celebración de la Semana Santa, la pasión, muerte y resurrección de Jesús. Ante la soledad del Viernes Santo Emma, reflexiona: “También hoy estamos en una noche oscura donde cuesta ver salidas, futuro, una noche amenazante cargada de dolor, muerte e incertidumbre. La noche de las preguntas sin respuesta: ¿Por qué? ¿Cómo puede estar pasando esto? ¿Dónde está Dios?” Quizás nunca como en ese momento nos fue tan fácil identificarnos con el dolor y el desconcierto de los discípulos al ver el sufrimiento y la muerte de Jesús.

Emma comienza compartiendo las preguntas que marcaron su búsqueda, preguntándose si es este un tiempo para la esperanza activa. ¿Acaso no nos lo hemos preguntado muchas de nosotras a lo largo de los meses?

Apuntando las causas globales

Pero lo más importante es que Emma pone de relieve no solo lo que está pasando, sino que apunta a las posibles causas de lo que está pasando. Basándose es distintos autores hace referencia continua a la crisis global de valores, a la emergencia climática, a la urgente necesidad de despertar, de formarnos, de buscar alianzas… Si algo nos ha dejado claro esta pandemia, aunque algunos parezca que ya lo han olvidado, es que somos seres interdependientes: “Nos creemos falsamente independientes cuando la vida sería insostenible sin los cuidados mutuos no sólo en los momentos puntuales sino a lo largo de toda nuestra vida. Somos seres profundamente vulnerables que vivimos encarnados en cuerpos que crecen en cooperación relacional, que enferman, se deterioran y mueren”.

Y somos seres ecodependientes: “La explotación ilimitada de la naturaleza se nos manifiesta ya en las catástrofes socio ambientales cada vez más frecuentes, en la aparición de virus, bacterias y enfermedades desconocidas como las que estamos padeciendo”.

De manera especial nos ayuda a reflexionar sobre el papel de los medios de comunicación y nuestra actitud ante ellos: “Nuestra inconsciencia es, sin duda, una causa profunda de la situación grave en la que estamos y es urgente darnos cuenta que no es una ceguera ingenua o solo por falta de interés sino porque hay muchos intereses y muy potentes en tenernos a la mayor parte de la población dormida, entretenida y alienada, es decir, manipulada”.

Creo que lo más interesante de esta aportación de Emma son las continuas interpelaciones que va haciéndose y haciendo al lector o lectora sobre todos los temas que va tocando.

Material para la reflexión

Cuando lean estas líneas estaremos en los comienzos de un curso que se prevé muy especial. Muchos grupos y comunidades estarán programando sus encuentros, lecturas, reflexiones… Creo que este puede ser un instrumento súper valido para profundizar en el tiempo que estamos viviendo, interpelarnos sobre cómo lo estamos viviendo y darnos pistas para mejorar nuestras relaciones personales y con el ecosistema.

Emma plantea bastantes preguntas en busca de respuestas y alumbra algunas zonas oscuras donde se ocultan algunos de nuestros errores. Cada una, persona, grupo o comunidad, debe reconocer esas zonas oscuras para poder alumbrar el camino hacia una humanidad nueva, global, solidaria, inclusiva… ‘Es tarde, pero es nuestra hora’, parafraseando a Casaldáliga, es el acertado título del libro que nos deja una puerta abierta a la esperanza en este momento, a  veces de noche oscura, que estamos viviendo.