“Es necesario afirmar que la fraternidad humana es posible”

Rolando Ames, miembro de la asociación de intelectuales y profesionales «Pax Romana», coordina la especialidad de Ciencias Políticas en la Pontificia Universidad Católica del Perú y ha estado intensificando su investigación sobre los cambios radicales operados en la política en los últimos tiempos. Hemos conversado con él sobre las novedades en la situación actual de Perú y del mundo y también sobre las que ha traído el papa Francisco.

El próximo mes de abril habrá elecciones presidenciales y legislativas en Perú. ¿Cuál es el ambiente previo?

El voto es obligatorio en nuestro país, pero la desafección a los partidos políticos es grande, porque persisten la corrupción y las promesas electorales incumplidas y las clases populares no ven que su situación mejore. Además, ha crecido la economía delictiva del narcotráfico y la trata de personas, hasta representar una cuarta parte del volumen de negocio del país.

entrevista en foro Gogoa al politólogo peruano Rolando Ames¿Cuáles son las expectativas electorales?

Después del desastroso balance del gobierno del presidente Humala, los sondeos preelectorales solo conceden un porcentaje significativo de votos, algo más de un 30%, al partido de Keiko Fujimori quien, de manera inteligente, se ha distanciado de la gestión de su padre. Ningún otro partido supera ahora un 12-14% de intención de voto. La izquierda peruana es muy débil y su nueva agrupación, el Frente Amplio que encabeza Verónika Mendoza, con un programa algo fuera del tiempo, es ahora el sexto partido en el tablero. Pero el electorado peruano es muy volátil, lo que no hay que interpretar como señal de inmadurez, sino de sabiduría: a los viejos políticos ya se les conoce, los nuevos tienen el beneficio de la duda y la gente les votará si siente que le conviene.

¿Qué novedades se advierten en la sociedad peruana?

La primera es que, gracias a las movilizaciones sociales y a las nuevas redes y tecnologías de la comunicación, se han hecho visibles los pueblos y comunidades que viven en el oriente amazónico y que hablan hasta 42 lenguas diferentes. Otra es que la gente joven desea conocer su país, viaja por él y hace contactos, cosa que antes no podía hacerse por la fuerte violencia política e inseguridad. Otro rasgo, preocupante y muy destacado por el Latinobarómetro, es que el nivel de desconfianza en el otro es, en Perú, uno de los más altos de todo el subcontinente.

¿Qué acontecimientos han reforzado la presencia de nuevos movimientos y movilizaciones locales?

Han tenido mucha importancia los movimientos que se oponen a actividades mineras y petrolíferas que dañan el medio ambiente y acaban con los recursos necesarios para la subsistencia. Las movilizaciones locales por parte de comunidades campesinas indígenas afectadas han paralizado dos gigantescos proyectos que iban acompañados de grandes inversiones en Cajamarca y Arequipa.

[quote_right]“Lo nuevo en Perú es que las comunidades indígenas se han hecho visibles”[/quote_right]

¿Hay también nuevos movimientos urbanos?

A los movimientos que siempre han reivindicado mejores condiciones laborales y salariales se han unido otros nuevos. Ahora se reclaman servicios públicos básicos, se lucha contra la delincuencia causada por la pobreza severa y la economía ilegal crecientes, sobre todo en el puerto de El Callao, que está unido a la aglomeración urbana de Lima. Hay movimientos ciudadanos que reclaman presupuestos públicos participativos, hacen seguimiento y vigilancia sobre su cumplimiento y se enfrentan a la corrupción de determinadas autoridades locales. Los jóvenes universitarios se agrupan por la calidad de la enseñanza y contra la mercantilización de las universidades. Diríamos que en Perú han perdido casi toda su credibilidad los partidos políticos y existe una sociedad civil individualizada, pero muy activa, que defiende sus derechos, a veces en términos muy agresivos. Algunos movimientos, aun siendo muy locales, han conseguido crear opinión en el conjunto del país.

¿Qué sucede con las minorías?

Existen movimientos identitarios que afirman sus derechos y han logrado, entre otras cosas, que el registro civil acepte anotar nombres de personas en la grafía de las lenguas indígenas, que tienen algunos fonemas inexistentes en castellano. Todos los juicios se celebran en español pero, gracias a las iglesias, se ha conseguido que haya traductores, aunque les resulta difícil encontrar palabras equivalentes a las que se usan en la jerga judicial. Los colectivos de diversidad sexual, LGTB, reclaman una ley y han conseguido que se debata, aunque no se haya aprobado; también van logrando que haya más tolerancia. Viven en Lima y en el norte de Perú comunidades afrodescendientes marginalizadas; la mujer negra ha sido especialmente agredida y también estos colectivos afirman sus derechos.

¿Mejora la economía?

Hemos tenido años de crecimiento, pero la riqueza no se ha repartido, sino que ha crecido la desigualdad. La agricultura se ha diversificado y modernizado mucho. Y han crecido el turismo y el atractivo de la gastronomía peruana. Hay bolsas de pobreza grande en las zonas andinas y de la Amazonía. Un fenómeno nuevo es que los hijos de líderes comunitarios y campesinos han mejorado su nivel educativo y acceden a estudios universitarios. Hay conciencia de que la iniciativa abre caminos. El acceso a internet posibilita el comercio de organizaciones de artesanos.

¿Cómo se combate la corrupción política?

La verdad es que hay avances: Contamos con algunos jueces honestos. Está activo en internet un portal de transparencia que permite seguir, día a día, qué gasto hace cada municipio, en qué materias y quiénes son sus proveedores. El periodismo vehicula denuncias que exigen respuestas rápidas frente a la lenta actuación de los tribunales de justicia.

¿Mejora la situación de las mujeres y su presencia en la vida pública?

Hay un creciente avance de esa presencia. Pero en una sociedad fuertemente machista crecen los casos de feminicidio. Más de cien se registraron el pasado año 2015. Algo singular, igual en Perú que en otros países latinoamericanos, es que el rol de madre supera la frontera estrecha de lo doméstico para hacerse presente en la vida pública, tanto en la reivindicación de Derechos Humanos como en asociaciones que procuran la mejora de las condiciones de vida y la defensa de la salud.

[quote_right]“Los tratados de libre comercio son ambivalentes: certifican el poder de redes económicas y financieras, pero permiten mejoras laborales y salariales”[/quote_right]

Atravesamos en todo el mundo un tiempo enteramente nuevo. ¿Cómo puede afrontarlo la ciudadanía?

Necesitamos anteojos nuevos para ver lo que sucede. Hemos de ubicarnos en este mundo global para no ser enteramente analfabetos políticos. Dos grandes economistas premios Nobel, Krugman y Stiglitz, nos recuerdan, dominicalmente, que la crisis no se ha superado y que ha crecido la desigualdad mundial. La crisis que nos ha golpeado hizo que surgieran los grupos de indignados. En España, donde han emergido nuevas fuerzas políticas, si no se logra que sus propuestas se lleven a la práctica, surgirá una nueva ola de indignados. Y es que las tareas de la política van mucho más allá de la economía. Ahí están la consideración de la ecología y de los modos de vivir. Es preciso que alcance a toda la gente una vida buena.

El poder económico y financiero se ha concentrado. ¿Es posible ejercer un contrapoder democrático?

En la política global están influyendo muy pocos. Son precisos impactos fuertes y eficaces para que se distribuya el poder. Es cada vez más clara la necesidad de que en las acciones sociales haya comités de coordinación con objetivos de estrategia política que vayan más allá de reivindicaciones puntuales o sectoriales. Hacen falta espacios de acción política de largo acento.

¿Qué papel están jugando los medios de comunicación?

Buena parte de los grandes debates se está jugando en los medios de comunicación. Mucha gente no tiene acceso a la información ni tiempo para acudir a reuniones y actúa en política según lo que oye en su familia, en su círculo de amistades o en los grandes medios de masas. Los expertos en marketing político saben crear un clima afectivo para conquistar la voluntad de los electores, fomentar el clientelismo y también infundir miedo o hacer creer que las cosas son como son y que ningún cambio es posible.

Están sobre la mesa los tratados de libre comercio entre EEUU y Europa. ¿Cómo los ven ustedes desde América Latina?

Esos tratados son parte del irreversible proceso de globalización. Tienen aspectos contradictorios. Llaman a reforzar desde lo local la fuerza democrática que pueden ejercer los Estados frente a las redes de poder económico y financiero mundial ilocalizadas y a gobernar, más allá de tribunales de mediación internacional, ese inmenso poder. Hay algunas posibilidades, mediante el convenio 169 de la OIT, de regular y mejorar las condiciones laborales y salariales de los trabajadores en países donde éstos antes no tuvieron protección.

¿Hay todavía espacio para la utopía?

Es necesario afirmar que la fraternidad humana es posible. Y eso, que se vincula éticamente a un proyecto de largo alcance, ha de realizarse también en el presente.

Usted formó parte de la Comisión de la Verdad en Perú. ¿Qué importancia tiene abordar bien la memoria histórica?

Las conclusiones de aquella comisión se conocieron en el año 2003 y yo estuve presentándolas en varios países, entre ellos en España. Nos felicitaron porque Perú fue capaz de investigar las violaciones de derechos humanos por parte de su propio Estado. Aquí hay un reclamo imperativo desde las víctimas y a mí me parece que eso humaniza a quienes hacen el esfuerzo de conocer la verdad y rehabilitar a las víctimas. Ese proceder significa sembrar la auténtica paz. Debemos rescatar los restos y tener lugares a donde llevar flores y completar el duelo, lo que no deja de ser duro porque ha pasado mucho tiempo.

[quote_right]“Francisco es un hombre sencillo, fiel a la opción por los pobres, que reconoce el valor martirial de quienes han luchado por la liberación y reclama humanidad y cuidado de la casa común”[/quote_right]

¿Cuál es su opinión sobre el papa Francisco?

No debemos mitificar al papa, que es un hombre sencillo, coherente con buena parte de la Iglesia Latinoamericana, que ha sido fiel a la opción preferencial por los pobres. Su decisión de canonizar a monseñor Romero es un reconocimiento a esa Iglesia martirial que ha dado su vida por la liberación de los oprimidos. Pero, sin vacilar, hay que decir que Francisco se ha convertido, con sus gestos y palabras, en un referente para el mundo entero.

¿Cómo favorecer la posición de Francisco frente a grupos conservadores?

La posición del papa no es fácil. Al exterior de la Iglesia se debe hacer todo lo posible para que sus escritos, que rezuman humanidad y Evangelio, sean más y mejor conocidos. En cuanto a la Iglesia misma, hay que ver lo que sucede con el “grupo de los ocho”, al que Francisco ha confiado temas claves para la reforma que pretende. Respecto a los juegos de poder en la curia romana y a los que esperan a que este papa desaparezca o se oponen a él, los cristianos deben presionar y tratar de ponérselo difícil a quienes no quieren que su reforma avance.

¿Qué espacio hay para las religiones en el mundo actual?

Esa apreciación de que el hombre, usando la razón, ya está por encima de la religión, es insuficiente. En el caso de la Iglesia católica estamos viviendo un momento muy interesante. La imagen de la Iglesia católica es la de una institución con mucha polémica y división interna y esa me parece una imagen más veraz de la que existió hasta ahora. La conmemoración de los 50 años del Concilio Vaticano II ha vuelto a traer a la actualidad la apertura de la Iglesia al mundo moderno. Pero lo más importante es el relanzamiento del cristianismo no como la pervivencia de un aparato eclesiástico portador de la verdad, sino como la continuidad del seguimiento a un ser humano que nos trajo un mensaje de fraternidad, como la mejor expresión de la vocación humana.

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