El pasado mes de enero tuvo lugar la 16º ceremonia de entrega de los Premios Abogados de Atocha dentro de los actos del 42 aniversario de los asesinatos de los abogados laboralistas. Todos los años, desde hace 15, el Consejo General de la Abogacía Española, Comisiones Obreras de Madrid y la Fundación Abogados de Atocha reconoce a aquellas personas e instituciones que luchan por la defensa de la democracia, la libertad, la paz y la justicia. Este año, el galardón ha recaído sobre el Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio (OCNF) de México por “su gran labor de análisis y exigencia en la rendición de cuentas a las instituciones a cago de prevenir la violencia contra las mujeres y feminicidio en México y como homenaje a las 43 organizaciones que lo conforman, a las defensoras de esas víctimas que muchas veces son perseguidas, a los familiares y, sobretodo, a las víctimas”.

Las mujeres  luchas contra los feminicidios en méxico

Marcha de 25 de noviembre de 2016. FOTO CESAR MARTINEZ LOPEZ

El observatorio, fundado en 2007 ante los graves asesinatos sufridos en Ciudad Juárez, está actualmente integrado por más de 40 organizaciones que trabajan en 23 estados mexicanos. El OCNF tiene como objetivo la defensa y garantía de los derechos de las mujeres a una vida libre de violencia, el acceso a la justicia y la lucha por la erradicación de la violencia de género, los feminicidios y todo tipo de discriminación contra las mujeres en un país, México, en el que cada año se registran 3000 asesinatos aunque sólo un 24% es considerado feminicidio y acaba en manos de la justicia. Así, cada año, el OCNF monitorea y documenta cada uno de los feminicidios para poder exigir la rendición de cuentas a las instituciones a cargo de prevenir y sancionar la violencia contra las mujeres y el feminicidio.

Pero, ¿a qué se considera feminicidio? La Corte Interamericana de Derechos Humanos (COIDH) en una sentencia de 2009, definió feminicidio como: “los homicidios de mujeres por razones de género, considerando que éstos se dan como resultado de una situación estructural y de un fenómeno social y cultural enraizado en las costumbres y mentalidades y que estas situaciones están fundadas en una cultura de violencia y discriminación basada en el género”. Dicho de otro modo, es todo acto de violencia, maltrato y asesinato de mujeres por el mero hecho de ser mujer y ser consideradas de segunda categoría.

Durante la ceremonia de premios, María de la Luz Estrada Mendoza, coordinadora de OCNF, advertía de que no se puede hablar de democracia plena y de Estado de Derecho si se asesinan unas nueve mujeres al día. “Tras 25 años de haberse visibilizado el feminicidio en Ciudad Juárez, nos encontramos con diversos escenarios de feminicidio, con niñas y mujeres desaparecidas que posteriormente han sido encontradas asesinadas, violentadas sexualmente, mutiladas o quemadas; actos que expresan la perdida de humanidad y el desprecio por la vida de la mujeres”. Esta situación se ve agravada por un patrón de impunidad en el que el acceso a la justicia se ve obstaculizado. Según los últimos datos que maneja la ONU, 402 mujeres fueron asesinadas durante el primer semestre de 2018, lo que ha provocado que desde el Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer de Naciones Unidas (CEDAW) se exija a México que tome medidas urgentes contra esta lacra y que de máxima prioridad a la investigación y al enjuiciamiento de los responsables de llevar a cabo estos crímenes. Aunque desde 2010 el feminicidio está tipificado en el código penal de ciertos estados mexicanos y desde 2012 en el Código Penal Federal, desde los últimos tres años este tipo de homicidios han aumentado un 50% debido, según el OCNF, a una falta de preparación técnica por parte de las autoridades, a una falta de capacidad de peritos y médicos para establecer los criterios que justifiquen o no un crimen como feminicidio y la resistencia del término por parte de las autoridades por miedo al coste político que pueda conllevar.

“El premio Abogados de Atocha 2019 significa el reconocimiento de la labor de las defensoras de los derechos humanos que conforman el observatorio. Significa la reivindicación de la lucha que las madres, abuelas, tías, hijas, hermanas, han dado para que las víctimas no caigan en el olvido; la lucha para, no solo conocer la verdad de sus casos, sino para que existan políticas de prevención del delito y que evitan que otras familias recorran el camino de dolor, injusticia e impunidad que han vivido”, continuaba Maria de la Luz. “La solidaridad internacional nos ayuda a continuar nuestra labor en la defensa de la dignidad y el derecho de las mujeres a una vida libre de violencia. Es por ello que hacemos un llamamiento para que en este caminar, nos acompañen y se unan a nuestra voz, pues  la seguiremos alzando, hasta que ni una mujer sea asesinada por su condición de género”.