Astenia primaveral

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La astenia (del griego a: ‘no’ y sthénos: ‘vigor’) se caracteriza por una sensación generalizada de cansancio, fatiga y debilidad física y psíquica, con principal incidencia entre las personas de 20 a 50 años y mayor preponderancia en las mujeres que en los hombres. Es necesario diferenciar la astenia de la fatiga: los síntomas no mejoran con el descanso. Tampoco se debe confundir con la fatiga crónica. Si los síntomas se presentan durante más de seis meses y no se deben a un estado de depresión es posible estar ante el síndrome de fatiga crónica. Un caso estacional y especial es la astenia primaveral.

¿Estaré asténico? Me inunda una fatiga y un cansancio tremendo cuando cada mañana al desayunar con la radio puesta en la cocina oigo las noticias que día tras día, mañana tras mañana, hablan de recortes, de dificultades, de cinturones apretados y de yo no tengo la culpa, que la culpa es de la tierra, lorquiana afirmación que luego fue brillantemente cantada por los Pata Negra.

¿Estaré asténico? Los que somos aficionados al montañismo sabemos que, por muy difícil y empinada que sea la subida, al final se hace cumbre. Pero la utopía galeana, esa que nos anima desde el horizonte y nos sirve para caminar, cada vez se aleja más (o tal vez los pasos que damos son cada vez más cortos). Salir a la calle a protestar por las reformas, por los recortes, con el riesgo cada vez mayor de que te den un palo o te detengan; ponerte la camiseta verde, el lazo rojo, el jersey morado; pasar la mañana de domingo en una plaza, en una urna preguntando a los ciudadanos si el agua en Madrid debe privatizarse; escribir columnas, tuitear, publicar en tu muro de Facebook aquellas causas que consideras justas (Stop a los recortes en ayuda a Africa por poner solo un ejemplo)… ¿merecen la pena?, ¿no son utopías cada vez más difusas, más lejanas, más inalcanzables?

El 1 de mayo, en pleno brote de astenia primaveral, aprovechando que se reúnen una vez más los de la “G” (8, 20…) en Chicago habrá concentraciones, protestas, cumbres paralelas que proponen alternativas. A Chicago no creo que vaya en persona: circunstancias familiares y personales hacen que esta vez el puente de mayo lo pase en casa. Pero comparto lo que me mandan sobre las razones y las prioridades por las que hay que volver a alzar la voz: culturales, porque es necesario que el mundo conozca lo que pasa sin que nos lo cuenten los de siempre; ambientales, porque es necesario ya obligar a los del G-8 a reducir las emisiones de gases que nos envenenan y envenenan al único planeta que tenemos; económicas porque la exigencia de una Tasa Robin Hood, (antes conocida como Tasa Tobin hasta que su padre la repudió), que supondría que el 0’05% de las transacciones financieras fueran dedicadas por los gobiernos a combatir la pobreza, es simplemente una cuestión de justicia: los que han sido rescatados de la quiebra con los fondos de todos deberían contribuir de alguna manera a paliar situaciones que ellos mismos provocan; geopolíticas porque Obama, Cameron, Sarkozy y el resto de amigotes deben saber de una vez que estamos hartos de sus juegos de guerra, de que usen el mapa del mundo como el tablero del Risk, ellos entre los que hay algún que otro Nobel de la Paz; personales, en fin, porque con tu quiero y mi puedo vamos juntos compañero y en la calle codo a codo somos más que dos (Benedetti).

He mirado en un diccionario médico la sintomatología y, sobre todo, el tratamiento y el remedio para la astenia. El descanso no es una buena idea, pues la astenia es una señal de otro tipo de patologías. Para la fatiga sí es recomendable descansar, parar, tomarse un respiro y coger fuerzas. Pero yo no estoy cansado. Estoy asténico, que no se considera enfermedad sino estado físico y que se cura atacando los síntomas de la enfermedad que la provoca. Así que no me va a quedar más remedio que seguir en la brecha, pues solamente curando los males que nos aquejan dejaré de estar así y las noticias de la radio a la hora del desayuno no serán siembre las mismas. Espero, eso sí, que la astenia sea contagiosa, muy contagiosa, epidémica, pandémica… para que así seamos muchos, muchísimos, los que empujemos y lidiemos en la búsqueda de soluciones. ¡Feliz primavera a todos y todas!

ballesteros@cee.upcomillas.es

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