Comunidades de base de Murcia

iglesia3.jpgLas Comunidades Cristianas de Base de la Región de Murcia, en su proceso de formación, todos los años organizan unas jornadas de Formación durante el mes de agosto. Es una costumbre que vienen realizando desde hace casi cuarenta años. En un principio las hacían en Alicante, últimamente en un lugar encantador de la Sierra Espuña, en el municipio de Totana (Murcia). Varios teólogos notables han pasado acompañando e iluminando estas jornadas, entre quienes se encuentran Juan Mateos, J.M. Castillo, J. José Tamayo…

Las Jornadas del pasado año se dividieron en dos semanas. La primera giró en torno a la Cristología y aproximación histórica de Jesús, acompañada magistralmente por Julio Lois. La segunda semana versó sobre la situación de la Iglesia y el papel de los cristianos en la sociedad de hoy, iluminada por Antonio Duato de Iglesia Viva. Asimismo, por la noche, hubo oportunidad de compartir la realidad socioeconómica, política y eclesial de América Latina. Participaron alrededor de 110 personas, hombres y mujeres, integrantes de las comunidades de base de Espinardo, de la parroquia del Polígono de Murcia, de Puente Tocinos y de Molina de Segura. Hubo mucha participación por parte de todos y de todas en un clima de acogida y fraternidad.

Las comunidades de base en la Región murciana son acompañadas por varios sacerdotes, entre quienes se encuentra Manolo, de la parroquia de Puente Tocinos; Gaspar, de la parroquia de El Polígono de Murcia y Gabriel Abellán, de Espinardo, sacerdotes ejemplares muy comprometidos con su pueblo y con el Reino.

Formación y compromiso

La formación no es el centro de la comunidad, sino que lo es la reflexión comunitaria y el compartir la fe y la vida en un ambiente de fraternidad eucarística. Sin embargo, las comunidades son conscientes de que la formación es fundamental para la madurez y solidez de la fe. Ésta es la razón de las Jornadas de Formación de verano. La formación no se reduce a estas jornadas sino que siempre las comunidades tienen algún libro de estudio, por ejemplo los comentarios de Juan Mateos sobre el evangelio de Marcos, o “Conceptos fundamentales del cristianismo” de Casiano Floristán y compañeros teólogos, o el libro de “JESÚS, Aproximación histórica” de José Antonio Pagola. En verdad, podemos afirmar que la comunidad se ha convertido en una escuela de teología viva.

Las comunidades viven su fe no sólo reflexionando, celebrando y compartiendo fraternalmente, sino también comprometiéndose en tareas sociales a favor de los más necesitados y solidarizándose con proyectos de apoyo a los pueblos del tercer mundo.

Las comunidades de base son un aire fresco con sabor a Evangelio y a esperanza en medio de una iglesia cada vez más conservadora y anquilosada. Se trata de recrear el espíritu de las primeras comunidades de la Iglesia (Hch 2,42-47). Sin embargo, tienen un gran reto por delante. Se trata de incorporar a jóvenes, pues la media ya va siendo alta.

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