Hermano Pedro

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pag10_iglesia_web.jpgRecibo como todos los años en mi correo particular una felicitación muy querida y esperada. Aún faltan unos días para la Navidad, pero Don Pedro, el hermano Pedro, no se ha hecho esperar y es de los primeros en hacerse presente en esta Navidad.

Manda, como siempre, su poema y esta vez me conmueve aún más. Nuestro amigo ha estado enfermo, un poco malito. Me han ido llegando las noticias a través de los amigos comunes desde Brasil. En octubre le ingresaron y finalmente le han tenido que operar, pero gracias a Dios está plenamente restablecido, todo lo restablecido que su enfermedad más común, el parkinson, le permite. Y eso es otra de las cosas que me ha conmovido profundamente.

He tenido la ocasión de estar en São Félix con el equipo de la Prelazia y con Pedro en dos ocasiones, dos ocasiones que han sido una verdadera gozada. En una de ellas, Pedro vino a esperarnos al aeropuerto, yo llegaba con un equipo de TVE. Recuerdo al obispo con su guayabera blanca y sus chancletas de plástico como todos los moradores del Araguaia, sin báculo, como anillo un sencillo aro elaborado por los karajás a partir de la semilla de la palmera de Tucum y que para muchas y muchos se ha convertido en el símbolo de nuestro compromiso con los excluidos y excluidas del sistema feroz.

Un obispo encarnado en la vida y las costumbres de su pueblo: una casa sencilla y abierta, su habitación sin ningún tipo de lujo ni oropel. Nuestro hermano, nuestro amigo, ahora lleva báculo, el que su enfermedad, el parkinson, le ha obligado a llevar. Pero desde ahí vuelve a ser ejemplo a imitar. Me cuentan que desde su cama del hospital seguía interesándose por todas y todos, por cada uno en particular: sale de sí mismo, de su realidad cotidiana, para pensar, orar y comunicarse con el mundo global, con todas y todos los que le queremos desde muchos de los rincones de este planeta. Gracias, Pedro.

Es difícil detectar El Anuncio
entre tantos anuncios que nos invaden.
¿Existe aún la Navidad?
¿Navidad es Buena Nueva?
¿Navidad es también Pascua?
Sabemos que «no hay lugar para ellos».

Sabemos que hay lugar para todos,
hasta para Dios…
El buey y la mula,
huyendo del latifundio,
se han refugiado en los ojos de este Niño.
El hambre no es sólo un problema social,
es un crimen mundial.
Contra el Agro-Negocio capitalista,
la Agro-Vida, el Bien-Vivir.
Todo puede ser mentira,
menos la verdad de que Dios es Amor
y de que toda la Humanidad
es una sola familia.
Dios continúa entrando por abajo,
pequeño, pobre, impotente,
pero trayéndonos su Paz.
Doña María y el señor José
continúan en la comunidad.
La Veva continúa siendo tapirapé.
La sangre de los mártires
continúa fecundando la primavera alternativa.
Los cayados de los pastores,
(y del Parkinson también),

las banderas militantes,
las manos solidarias
y los cantos de la juventud
continúan alentando la Caminada.
Las estrellas sólo se ven de noche.
Y de noche surge el Resucitado.
«No tengan miedo».
En coherencia, con tesón y en la Esperanza,
seamos cada día Navidad,
cada día seamos Pascua.
Amén, Axé, Awire, Aleluia.

Pedro Casaldáliga,
Navidad 2010, año nuevo 2011

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