Una espiritualidad laica y pascual para todo el Universo

Mural de la capilla de Loja de Mino Cerezo Barredo.En las iglesias este mes de abril está marcado por la celebración de la Pascua. En otros tiempos, la Pascua era una fiesta importante. Hoy, en un mundo más laico, al margen de los conejos y huevos que el comercio vende, la Pascua es casi únicamente la ceremonia litúrgica. En las misas, la oración eucarística dice: “En estos días todo el universo se llena de júbilo pascual”. Pero estos términos no parecen actuales. Las personas salen de las misas hacia sus problemas normales de supervivencia y hacia sus vidas precarias. La Pascua sigue siendo un rito, pero ya no es una fiesta. Sin embargo, incluso una espiritualidad laica y fuera de los templos puede y debe ser pascual. Hace 50 años, en uno de sus primeros libros, el teólogo José Comblin afirmaba que una de las bases más profundas de la renovación de la Iglesia en el siglo XX fue la revalorización de la Pascua (Cf. Comblin, La Resurrección, Herder, 1966). En 1968, en la Segunda Conferencia del Episcopado Latinoamericano, en Medellín, los obispos propusieron: “Que la Iglesia presente al mundo un rostro misionero y pascual. Que sea una Iglesia pobre y desposeída del poder; consagrada a la liberación de toda la humanidad, así como de cada ser humano en su integridad” (Med. 5, 15). La conferencia de Medellín fue la inculturación del Concilio Vaticano II en Latinoamérica y dio a las Iglesias de este continente la cara propia de nuestros pueblos”.

Actualmente, el mundo y también las Iglesias viven una realidad muy distinta de la de la época del Concilio y de Medellín. El mundo vive cambios significativos. En varios países latinoamericanos se fortalece la revolución bolivariana, que intelectuales europeos como el profesor Boaventura de Sousa Santos considera una nueva forma de socialismo para el siglo XXI. En Egipto, Túnez y en otros países, las personas -principalmente jóvenes- a partir de Internet y de forma pacífica, exigen el fin de gobiernos dictatoriales y el comienzo de un nuevo modelo de democracia. Al mismo tiempo, un foro mundial de Teología y Liberación (Dakar, febrero 2011) decide que el problema ecológico es un reto importante para toda la teología en los próximos años.
La valoración de la Pascua y la propuesta de una Iglesia pascual no ocurren sólo en la liturgia. La Pascua es memoria y actualización del camino de liberación hecho por el pueblo y es aún la afirmación de que Dios pasa (el término Pascua significa paso) mostrándonos el camino de más libertad y vida. La Pascua cristiana celebra eso y añade el memorial de la muerte y resurrección de Jesús, que cada año las comunidades eclesiales son llamadas a actualizar.

Para quien busca una lectura laica de la fe y de la espiritualidad, la Pascua acontece fuera de los templos. Incluso aunque no tenga ninguna referencia religiosa, todo evento social que va en la dirección a la liberación y la dignidad humana es pascual porque nos hace vivir más libres y felices.

Uno de los fenómenos que más crecen en las sociedades modernas es la depresión. Un elemento común entre ellas es la ausencia de la fiesta. En comunidades tradicionales, la fiesta es fundamental. En la sociedad moderna, se favorece el espectáculo y no la fiesta. Los espectáculos son pagados y separan protagonistas y plateas. La fiesta es comunitaria. En ella todos son protagonistas. La fiesta es afectuosa, parte de la intimidad de cada uno y promove expresiones diversas y creativas.

La espiritualidad es la fuerza que reanima el espíritu de fiesta, aún en medio de las luchas de la vida y de los dolores de cada día. En el siglo IV, Juan Crisóstomo, pastor de la Iglesia, decía: “El Espíritu Divino viene hacer en cada uno de nosotros una fiesta permanente, incluso en medio de las dificultades y dolores de la vida”.

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2 comentarios en «Una espiritualidad laica y pascual para todo el Universo»

  1. Cuadro de Cerezo
    Enhorabuena por el artículo. De lo que escribes poco puedo decir porque me parece sencillo, sensato y acertado. Tan sólo quería comentar que el cuadro que aparece acompañando el texto está en la Loja de España, no en la de Ecuador. Es una de las pocas obras que Mino Cerezo tiene en el sur de España, ya que casi toda su actividad se ha concentrado en América Latina y el norte de España. Muchas gracias y un abrazo fraterno.

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