Santas y santos en frontera

Hace poco en su columna, Carlos Fernández Barberá reflexionaba sobre el tema de “santas y santos”. Afirmaba: “No es necesario irse lejos para encontrar santos cercanos, sencillos, que son igualmente reflejo de la santidad de Dios”.

Acabo de ver la miniserie estrenada recientemente en TVE “La ley del mar”. Si todavía no la han visto se la recomiendo, la pueden ver gratis en la plataforma Rtve play

En el mes de julio de 2006 partió de Santa Pola, aquí al lado de donde resido últimamente, el pesquero “Francisco y Catalina”. A bordo, diez tripulantes capitaneados por su patrón José Durá. A los pocos días de travesía, se encontraron con una barca a la deriva en aguas internacionales del Mediterráneo, en ella iban 51 inmigrantes subsaharianos, entre ellos una niña y una mujer embarazada. Amparándose en la “ley del mar” los acogieron en la pequeña embarcación donde pasarían nueve largos días a la espera de las decisiones de las autoridades europeas. Y hasta aquí les cuento y les animo a que la vean.

Es conmovedor ver la lucha, las negociaciones, el valor y el coraje de una gente sencilla que empatiza, (porque qué es la empatía sino la capacidad de comprender y compartir los sentimientos de los demás, permitiéndonos ver las cosas desde la perspectiva del otro en vez de desde la nuestra). Y eso fue lo que la tripulación del “Francisco y Catalina” hizo en 2006 como también lo hizo la embajadora de España en Malta: pensar en las personas que iban en aquella barca por encima de todo, más allá de las leyes y los acuerdos internacionales.

Desde hace tiempo, unos cuantos años ya, participo en un seminario que era presencial y ahora online y lleva por nombre “Mujeres en Diálogo”. Todos los meses nos encontramos para dialogar y trabajar un tema. Suelen ser encuentros interesantes donde nos escuchamos, compartimos caminos comunes y nos animamos a seguir trabajando por la igualdad en el mundo y sobre todo por la igualdad en la Iglesia. El último de los encuentros, el 17 de enero, llevaba por título “Mujeres y fronteras”. La invitada en esta ocasión era Patuca Fernández, seguro que conocida para quienes lean esta columna. Días antes de la sesión, como es costumbre, nos había enviado un material para trabajar: algunos artículos y un video que animo a que lo vean Mujeres migrantes: redes contra la explotación laboral y la violencia machista”

Patuca, fiel al título de su exposición, nos habló de las mujeres y las fronteras. Las mujeres son un 48% de las personas que emigran, sin embargo, tenemos una visión masculinizada de la emigración. Porque la mujer en las fronteras, como en tantos sitios, no tiene visibilidad.

Patuca amplió el sentido de frontera: no son sólo las vallas, los muros… frontera es el mar, los aeropuertos, la burocracia y, quizás, el más invisible de todos: el desierto. Fronteras son los CIES, los CATE y un montón de lugares escondidos tras siglas que encubren unas cárceles donde los inmigrantes se ven privados de su libertad.

Es difícil resumir la brillante exposición de Patuca en tan corto espacio. Según la iba escuchando, ahora que las leyes de inmigración en Europa y en nuestro país se están endureciendo, ella y las personas que como ella, incluida la tripulación del “Francisco y Catalina”, se comprometen y trabajan por la dignidad de todas los seres humanos, sin importarles el color de su piel, o el lugar de donde proceden…todas estas personas iban agrandándose ante mí. Tienen toda mi admiración, mi respeto y creo que son dignas de imitar.

Tienen ellas y muchas otras que trabajan en este campo y en otros de marginación, la categoría de santas y santos, de vidas a imitar. Y son momentos estos en los que vamos a tener que comprometernos seriamente con nuestros principios, con el evangelio, y que parece entran en conflicto con las últimas directrices, cada vez más restrictivas, de la emigración. No siempre lo legal es lo justo. Tenemos que vivir y trabajar por la justicia y la igualdad. Lo diga quien lo diga, lo mande quien lo mande.

Empatía y compromiso.

Autoría

  • Charo Mármol

    En 1953 en Cuba un grupo armado revolucionario liderado por Fidel Castro ataca el cuartel Moncada en Santiago de Cuba. Fue un intento fallido para derrocar al dictador. Ese mismo año en la URSS muere Stalin y, en Inglaterra, Isabel II es coronada Reina. Además nací yo. Fue en Murcia, pero enseguida me acogió la capital del Reino, Madrid. Ya madurita empecé a viajar por los países del Sur y desde entonces me considero ciudadana del mundo. Un mundo en el que me gustaría que reinase la paz, la justicia y la igualdad. Y a esto he dedicado la mayor parte de mi vida: a trabajar por el Reino de Jesús aquí y ahora.

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