Torres (suizas) de incomprensión

Una bandera suiza, una mujer con velo y minaretes con forma de armas: estaba claro el mensaje de los promotores de la votación para prohibir la construcción de minaretes. Estas torres de las mezquitas, según ellos, simbolizan la voluntad de dominación político-religiosa de los musulmanes. Frente a todas las previsiones –nadie auguraba más de un 40 por ciento-, han ganado: el 57 por ciento de los suizos se pronunció ayer por impedirlas. Desde ayer, 29 de noviembre, el artículo 72 de la Constitución suiza contiene un nuevo párrafo: “La construcción de minaretes está prohibida”.

Podemos estigmatizar a los suizos, su voluntad de proteger su singularidad y su prosperidad. Pero un referéndum similar en otros países europeos daría probablemente un resultado similar. En tiempos de crisis y paro masivo, el extranjero aparece como una amenaza, sobre todo si es diferente y no teme mostrar visiblemente esa diferencia. A esto hay que añadir el miedo y la ignorancia. Muchos europeos siguen identificando el islam con el extremismo que, de tanto en tanto, sacude la actualidad internacional. También en Suiza, aunque los musulmanes que viven en ese país (alrededor del 5 por ciento de la población) provienen esencialmente de Turquía y los Balcanes.

Durante la campaña, las iglesias cristianas, tanto la católica como las protestantes, se han pronunciado contra la prohibición: temían los posibles efectos negativos en el diálogo y el respeto mutuo entre creyentes. Con razón: el rechazo y la desconfianza expresadas en el referéndum serán, sin duda, percibidos de forma dolorosa por los musulmanes y gran número de cristianos. En Suiza y fuera de Suiza. No se construirán minaretes, pero se ha comenzado a construir un nuevo muro de incomprensión.

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