El verdadero viaje de una lata de aluminio

La fabricación de la lata es más costosa y complicada que la bebida que contiene. La principal mena del aluminio es la bauxita que es extraída en Australia, transportada a un establecimiento químico donde un procedimiento reduce una tonelada de bauxita a media tonelada de óxido de aluminio. Cuando hay una cantidad suficiente del compuesto, éste se carga en un enorme container especial para trasporte de minerales y es enviado a Suecia o Noruega, donde las centrales hidroeléctricas producen energía barata. Después de haber viajado un mes por dos océanos, el material pasa un par de meses en una fundición, donde cada tonelada es transformada en 1/4 de tonelada de aluminio, en bloques de diez metros de largo.

Estos son transportados a los establecimientos de laminación en Suecia o Alemania. Cada bloque es calentado a 500° centígrados y comprimidos hasta alcanzar un espesor de tres milímetros. Las láminas son enrolladas en rulos de 10 toneladas y enviadas a un establecimiento de laminación en frío. Donde son comprimidas hasta un espesor diez veces menor y quedan listas para la fabricación. El aluminio viaja ahora hasta Reino Unido, donde las láminas son cortadas y modeladas con la forma de las latas, lavadas, secadas y tratadas con una coloración de fondo sobre la que se imprime la marca.

Los pasos sucesivos son pulir, doblar los bordes, revestir el interior con una protección que impida al líquido la corrosión del metal, y el control. Las latas son almacenadas sobre palets y transportadas al establecimiento de embotellado, donde son nuevamente lavadas, rellenadas con la bebida que contiene agua, sirope aromatizado, fosfato, cafeína y anhídrido carbónico. El azúcar proviene de las cultivos de remolacha en Francia, y también pasa por varios procesos de transformación y de elaboración, viajando lo suyo. El fósforo viene de Idaho, donde se extrae de profundos pozos, con un procedimiento que además saca a la superficie cadmio y material radioactivo. En una jornada la compañía minera consume la misma cantidad de electricidad que una ciudad de 100.000 habitantes, para convertir el fósforo en mineral con un nivel cualitativo adecuado para uso alimenticio. La cafeína se trasporta del establecimiento químico de fabricación a los establecimientos ingleses que producen el sirope.

Las latas llenas son selladas con láminas de aluminio y confeccionadas en cartones impresos. El cartón del embalaje está hecho con celulosa de madera procedente de bosques suecos o siberianos o de las selvas vírgenes de Colombia. Las latas ahora viajan hacia los distribuidores locales y poco después hacia los supermercados donde normalmente una lata es comprada después de tres días. El consumidor compra sus 33 centilitros de agua azucarada, coloreada con fosfato, en infusión con la cafeína y aromatizada con el caramelo.

Beberla requiere pocos minutos, tirarla, exactamente un segundo. En España los consumidores tiran el 84% de las latas a la basura no reciclable.

En España el consumo latas de refresco de aluminio ronda los 3,4 kg. per capita, demasiado para un nutriente técnico extraordinario.

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