Ahorrar, sí… ¿y con discapacidad?

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Foto. Central de reservasEn estos momentos de crisis, plantearse ahorrar en múltiples conceptos de gastos varios que tenemos en nuestro día a día es básico. Sin duda, ante dicho planteamiento a todos y todas nos cuesta pero…, ¿a que seguro que no os habéis planteado los costes de una persona con discapacidad y cómo le comportará más complicación ahorrar?

La discapacidad es muy cara. Así pues, ¿cómo ahorrar?. Como persona ciega, si voy a hacer la compra en el supermercado, raramente puedo conocer productos económicos porque las páginas web de las grandes superficies comerciales no suelen ser accesibles o quienes trabajan en ellas, que voluntariamente te prestan sus ojos y brazos, no están para leerte todos los precios y artículos -bastante hacen ayudándote por iniciativa propia.

Si quiero ir de vacaciones solo, en la mayoría de las ocasiones no puedo elegir ofertas más baratas porque los lugares ofrecidos no son accesibles, como -por ejemplo- tener que contratar a un guía turístico que me explique las cosas y me acerque a tocarlas en lugar de contratar una visita panorámica en bus.

Las adaptaciones informáticas que nos abren multitud de puertas están fenomenal pero, al ser objetos utilizados por un público minoritario, salen con un gran coste para el usuario con discapacidad. Son las adaptaciones tiflotécnicas, (tecnología aplicada a personas ciegas), que abren grandes posibilidades pero son caras.

Existen aparatos de todo tipo, como básculas, termómetros, medidores, programas para el manejo del teléfono móvil o el ordenador, elementos de movilidad, relojes, etc. A todo ello hay que añadir el coste que supone su adaptación, pues no la traen de serie, con lo que el incremento en el precio es inevitable. Asimismo, son artículos que no se fabrican en grandes cantidades y salen mucho más caros de producir. La ONCE ayuda con subvenciones e investigación en la materia pero, aun así, la realidad es que la discapacidad sale cara y no es fácil ahorrar.

¿Cómo se podría ayudar a cambiar esta situación? Lo primero sería concienciar a las empresas de que el diseño para todos y todas no es un gasto sino una inversión que les va a permitir acceder a nueva clientela: entre un producto que de entrada sale al mercado con accesibilidad incluida, frente a otro que no lo es, tendrá muchas más posibilidades de ser vendido el que está preparado y el precio será el mismo que para el resto de personas consumidoras. Un buen ejemplo de esta modelo de negocio es Apple con su diseño de uso fácil y para todo el mundo.

Sería preciso también conseguir que se mejore la manera de que alguien con cualquier discapacidad pueda informarse de descuentos, etc. A través de la tecnología, que tanto facilita el acceso a la información, sería fácil conseguirlo.

Se tendrían que dar cuenta de que el público con discapacidad son consumidores y consumidoras potenciales porque haciéndolo, más en estos tiempos de crisis, las empresas pueden disponer de oportunidades de venta que ahora pierden.

Sí, tener discapacidad resulta caro y, a pesar de los obstáculos, yo también ahorro. Antes que ciego soy ciudadano y también estoy inmerso en la realidad actual.

En vez de desplazarme en taxi, aprendo a hacerlo en transporte público, todo un reto para mí. Mi ocio se viste de paseos o visitas culturales en grupo, etc. No resulta fácil, nada fácil porque el esfuerzo mental de superación que debo hacer es grande. Soy una realidad, una persona, un consumidor con barreras a la hora de consumir ofertas de productos y servicios porque el acceso no se ha tenido en cuenta.

En definitiva, como siempre reitero: si hay que pagar por servicios especiales o herramientas específicas y teniendo trabajo más o menos al final se consiguen, pero nunca se podrá ahorrar. La cuestión de fondo que siempre late, son aquellas personas con discapacidad -en la mayoría severas- que, no teniendo opciones laborales posibles por su tipo de discapacidad, sabiendo que existen aparatos que les facilitarían su discurrir en la vida en muchos ámbitos de actuación, no pueden ni plantearse llegar a ellos por el alto costo y es ahí… donde hay que gritar que se deberían de emplear las subvenciones y ayudas, pues la calidad de vida para esas personas ganaría puntos y, sobre todo, sería una inversión y gasto de dinero de todas las personas pero para todas las personas.

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