Camino a Guantánamo

253movimientos3.jpg(2006) Reino Unido.
Duración: 95 minutos.
Género: Drama.
Director: Michael Winterbottom y Mat Whitecross. Guión: Michael Winterbottom y Mat Whitecross.
Fotografía: Marcel Zyskind.
Música: Harry Escott y Molly Nyman.
Intérpretes: Riz Ahmed (Shafiq), Farhad Harem (Ruhel), Arfan Usman (Asif), Shahid Iqbal (Zahid), Wagar Siddiqui (Monir).

Con motivo del 60 aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que tendrá lugar el próximo 10 de Diciembre, queremos tener un recuerdo para aquellos que, todavía hoy, siguen sin poder disfrutarlos. La Declaración Universal de 1948 es heredera de la Declaración de Derechos del Hombre y del Ciudadano que los revolucionarios franceses promulgaron en el año 1789.

Algo más de siglo y medio después, la Asamblea General de las Naciones Unidas proclamaba en el Preámbulo que “la libertad, la justicia y la paz en el mundo tienen por base el reconocimiento de la dignidad intrínseca y de los derechos iguales e inalienables de todos los miembros de la familia humana”. Es precisamente de dignidad y de derechos de lo que trata esta película.

La acción se sitúa en plena invasión de Afganistán, cuando cuatro amigos que viajaron a Pakistán para asistir a la boda de uno de ellos fueron capturaron por la Alianza del Norte y luego pasaron a manos estadounidenses. Tres de ellos fueron trasladados a la base norteamericana de Guantánamo, donde permanecieron más de dos años prisioneros, sometidos a humillaciones y torturas.

La película es una mezcla de documental y drama que se desarrolla a modo de reconstrucción de los hechos. Es la historia de personas comunes que se vieron envueltas en una situación extraordinaria que cambió sus vidas. La base de Guantánamo ha sido utilizada como una especie de “limbo jurídico”, donde los detenidos se han visto privados de sus más elementales derechos. Al internarlos en una zona que no es estrictamente territorio norteamericano (es una base militar situada en Cuba), el gobierno ha “creado” un espacio que está al margen de la protección jurídica que todo detenido tiene en un país democrático.

Desde los atentados de 2001 contra Estados Unidos, la política exterior norteamericana se ha vuelto más agresiva: las invasiones de Afganistán e Irak, la proclamación de una “lista negra” de países, las draconianas medidas de seguridad que se han impuesto para la entrada en su país… Estas medidas se han multiplicado primero en los países aliados de Estados Unidos y luego en todo el mundo. Se está librando una auténtica batalla entre la libertad y la seguridad, y de momento está perdiendo la libertad.

Guantánamo se ha convertido en un símbolo de la falta de libertades y derechos. Las torturas, la despersonalización de los detenidos, el aislamiento total (incluso sensorial con el entorno que le rodea), la falta de garantías procesales mínimas, no son propias de un país civilizado que se presenta ante el mundo como garante de la democracia.
Las voces de denuncia de asociaciones de derechos civiles en Estados Unidos y en todo el mundo parece que han tenido éxito. En plena campaña electoral, tanto los candidatos Obama, como McCain han prometido que si llegan a la presidencia cerrarán Guantánamo. Es una buena noticia. Sin embargo, no podemos olvidar que existen muchos “guantánamos” en todo el mundo. La celebración del 60 cumpleaños de la Declaración Universal debe ser capaz de que hagamos realidad, como ciudadanos del mundo, estas maravillosas palabras: “Toda persona tiene todos los derechos y libertades proclamados en esta Declaración, sin distinción alguna de raza, color, sexo, religión…”

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