Un proyecto alternativo para una forma de vida alternativa

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«Axuntase» es una cooperativa de viviendas colaborativas que quiere reunir a vecinos de todas las edades para vivir en un espacio de ayuda mutua, alternativo al modelo individualista dominante. Ya han comenzado a construir 36 viviendas, cerca de Oviedo, con un proyecto que pretende también combatir la especulación.

Cooperativistas en las obras del proyecto Axuntase en Lugo de Llanera (Asturias). Autora. -Feli Pérez

El proyecto comenzó a gestarse hace nueve años. Lo ideó un pequeño grupo de mujeres amigas que querían una alternativa al modo de vivienda tradicional, cada uno en su casa y de espaldas a los demás. Ellas pensaron en una comunidad donde independencia y vecindad solidaria fueran compatibles. Ha sido un largo camino hasta que el proyecto ha salido adelante y ya se puede contemplar la arcilla de los muros de las 36 viviendas, distribuidas en dos plantas, en una loma orientada al sur, con vistas a la cordillera, en el municipio de Lugo de Llanera, a 10 kilómetros de Oviedo.

La primera piedra se puso en febrero. Se plantó un tejo, un «texu», árbol totémico desde el Paleolítico para los celtíberos, como símbolo de permanencia y del fuerte compromiso medioambiental derivado del proyecto.

Es un «cohousing», así se denomina habitualmente este tipo de viviendas colaborativas en cesión de uso. Y esa es una de las características básicas con la que se pretende luchar contra la especulación: cesión de uso. Esto quiere decir que la persona cooperativista tiene el derecho de uso indefinido de la vivienda y de todas las instalaciones de las zonas comunes -que son muchas-, aunque la propietaria es la cooperativa; si las personas usuarias no quieren o no pueden seguir viviendo allí, recuperarán el dinero con arreglo a la ley. Esta fórmula evita que las viviendas salgan al mercado libre para seguir aumentando la especulación, la permanente subida de precios que ha convertido el derecho humano y constitucional a la vivienda en una entelequia para tantos ciudadanos.

Taller de Axuntarse: aprendiendo a ser comunidad. Autora. -Feli Pérez

Aquí si hay quien viva

Axuntase es, hoy por hoy, de los pocos cohousing intergeneracionales. Hay un cupo de viviendas para cada tramo de edad y se respeta escrupulosamente, a pesar de que la demanda es mucho más alta en los tramos de edad avanzada. Todavía quedan viviendas sin adjudicar en varios tramos.

La apuesta por reunir a gente de diferentes edades es un intento de recuperar la forma en la que se vivía en los pueblos y en los barrios, con niños, jóvenes, padres y abuelos, un tipo de vida mucho más comunitaria, basada en el apoyo mutuo, nos dice la presidenta de la cooperativa, Mariasun Rodríguez Lasa.

El modelo beneficia claramente a las familias jóvenes, ya que las viviendas reservadas a familias con hijos, de tres habitaciones y dos baños, cuestan lo mismo que las reservadas a parejas o personas solas, de dos habitaciones y un baño. En ambos casos, 165.000 euros, por una vivienda de entre 52 y 75 metros cuadrados, más el uso de mil metros cuadrados de zonas y servicios comunes, además de los espacios ajardinados.

Los mil metros cuadrados de zonas comunes permitirán la clase de vida cooperativa que se desea: un comedor y una cocina donde realizar comidas en común, salas de reunión o actividades abiertas a la comunidad, por ejemplo, para reunirse con los vecinos de la zona, porque Axuntase tiene la vocación y el propósito de estar abierta a la comunidad. Habrá talleres, zona de lavadero y secadero, aseos con baños adaptados a personas con dificultades de movilidad y hasta habitaciones para invitados, además de un gran patio central. A esos espacios hay que añadir la zona verde ajardinada. Todo ello porque, como dicen en una de sus publicaciones en Facebook, «Aquí si hay quien viva».

Axuntase ha hecho también una gran apuesta medioambiental, lo que le ha salido caro: si nos acercamos al emplazamiento de la obra, vemos ya las paredes rojas de termoarcilla que son las que, junto al propio diseño, contribuirán a minimizar el consumo de energía de las viviendas. Las placas solares producirán la mayor parte del gasto energético del proyecto. En conjunto, desde que se inició la construcción, se han resentido del aumento del precio de los materiales, que se disparó con la pandemia; a pesar de ello, no han querido renunciar a materiales como la madera y la termoarcilla que darán calidez a las viviendas a la vez que se reduce al máximo el impacto medioambiental.

La novedad de este tipo de proyectos ha sido la piedra en la que han tropezado una y otra vez las promotoras de Axuntase, que han tenido que dar muchas explicaciones y derribar muchas resistencias hasta que se ha ido entendiendo el sentido del proyecto. Mariasun Rodríguez Lasa enumera la gran cantidad de obstáculos administrativos que han tenido que superar. Además, la propia figura del cohousing no existía en la legislación, lo que dificultaba mucho la petición de los permisos pertinentes a los ayuntamientos y a la propia administración autonómica, e incluso la solicitud de préstamos. En este momento, sin embargo, su esfuerzo ha ido abriendo brecha y la legislación del Principado contempla la figura de viviendas colaborativas. Axuntase colabora con el Gobierno regional en esta materia tan novedosa.

En el siempre difícil apartado de la financiación, la cooperativa cuenta con los recursos de sus miembros y con un préstamo de la Banca Ética Fiare, que ha apoyado decididamente el proyecto. Un préstamo importante que garantiza la realización de la obra y que permite optar a una vivienda a personas con diferentes situaciones económicas. También han abierto una línea de financiación con un «mecenazgo comunitario», retribuido con el 2% anual a quienes quieren poner su dinero para apoyar durante dos años el proyecto. Es, dicen, un «win-win»: gana el que presta su dinero y el que lo recibe.

Quienes se han acercado y siguen acercándose a este proyecto quieren un cambio de vida: frente al modelo consumista e insolidario vigente, un modelo basado en el respeto, la solidaridad y el apoyo mutuo, la integración en la vida comunitaria del pueblo, el cuidado de las personas y del medioambiente. Un proyecto innovador y exigente que muchos consideraron utópico e irrealizable, pero ya es una realidad: las casas se están construyendo a buen ritmo y podrán habitarse en un año.

Autoría

  • Lala Franco

    Alandar me permite hacer una de las cosas que mas me gustan como periodista: entrevistar a esas personas que son la sal de la tierra porque van cambiando el mundo con su trabajo, su reflexión y su denuncia.  Además, es un espacio para la libertad y la creatividad dentro de la Iglesia, muy necesitada de ambas. Y me da pistas para vivir de un modo más solidario y menos consumista y para seguir alimentando el núcleo espiritual que nos vincula, desde lo profundo, con el mundo, con los otros y con Dios.  Por lo demás, ahora soy una periodista jubilada de TVE que se mete en muchos líos. En la Revuelta de mujeres en la Iglesia, por ejemplo. Y que está agradecida a dos espacios eclesiales: la JEC (Juventud Estudiante Católica, que me albergó de joven, y Profesionales Cristianos (PX), mi actual comunidad de referencia. Soy murciana y, además de mi tierra de origen, amo Madrid, donde vivo;  pero también la Montaña Oriental Leonesa y Asturias, donde paso buena parte de mi tiempo. La vida, pues, no cesa de abrirme a  paisajes y horizontes nuevos, en todos los sentidos. Y yo trato dejarme sorprender por la riqueza y la novedad que nos rodea y los mensajes de cambio que sugiere. 

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