La inauguración de la exposición Compromiso, Esperanza y Humor. 40 años de Alandar fue un momento para los afectos y para reafirmar los principios de la revista en este tiempo oscuro.

El pasado viernes 6 de octubre, la inauguración de Compromiso, Esperanza y Humor. 40 años de Alandar en O_Lumen propició el reencuentro de decenas de personas, muchas de las cuales no se veían desde hacía muchos años, y reafirmó la validez de los principios de la revista (compromiso, esperanza, humor), a pesar (mejor dicho: más si cabe) en este tiempo oscuro que vivimos. Fue una ceremonia entrañable, conmovedora a ratos, que rindió homenaje a todas las personas que a lo largo de cuatro décadas han hecho posible este pequeño milagro, empezando por uno de sus fundadores y primer director, Julián del Olmo.
Había mucha expectación previa. La agradablemente calurosa tarde de junio presagiaba un gran reencuentro. Reencuentro con la historia de la revista, con la creatividad y el entusiasmo que han marcado su historia y con (y entre) las personas que la hicieron y la hacen posible más de cuatro décadas después de que aquel primer número de octubre de 1983 proclamase en su portada:
«Salimos al campo de la comunicación con la mochila llena de papeles (escritos a la luz de la vida), un par de bocadillos para matar el hambre del camino, una brújula de mano para no perder el sentido de la orientación y la ilusión de caminar al aire libre. Estamos al comienzo de una excursión apasionante donde no faltarán las emociones ni las sorpresas. El tiempo no acompaña, es cierto. Los vaticinios de los profetas no son optimistas. Tal vez lo prudente fuera quedarse en casa junto a la chimenea caliente esperando tiempos mejores. A pesar de los pronósticos, hemos decidido ponernos en camino convencidos de que quizá sólo merezca la pena luchar por hacer realidad aquellas cosas que a primera vista parecen imposibles«.
Reencuentro con la historia de la revista, con la creatividad y el entusiasmo que han marcado su historia y con (y entre) las personas que la hicieron y la hacen posible más de cuatro décadas después de aquel primer número de octubre de 1983
La cita es larga, sin duda, pero lo vale porque refleja muy bien lo que Alandar quiso ser -y lo que ha conseguido ser- en estos casi 42 años de vida. Y refleja también los sentimientos de todas las personas que acudieron a la inauguración de la exposición.
Lo mejor de todo fue que mucho de la realidad del acto respondió -cuando no superó- a las expectativas que su anuncio generó. La gente nos preguntábamos: ¿será que viene Ana? Y Ana Fernández, durante mucho tiempo responsable de suscripciones de la revista, estaba. ¿Vendrán José Luis Corretjé, María Luisa Toribio, Ricardo Olmedo, antiguos miembros del consejo de redacción? Y Ricardo, María Luisa y José Luis estaban allí. Hubo gente que no estuvo, claro. Pero entre los que estuvieron, los abrazos y los cariños se prodigaron casi tanto como durante el verano del amor hippy de San Francisco.
Entre los que estuvieron hay que destacar a un buen número de los antiguos directores de la revista, empezando por Ramón Ajo y siguiendo por Carlos Barberá, Charo Mármol y Cristina Ruiz. Julián del Olmo, cuya memoria y la de Ramón Ajo han contribuido mucho a la puesta en pie de la exposición, estaba enfermo y desde la sala y desde aquí le mandamos mucha energía y cariño para que se pueda recuperar prontamente.
Entre los que estuvieron hay que destacar a un buen número de antiguos directores y muchos colaboradores, accionistas y seguidores de la revista en general, a los que las gentes que la hacemos hoy agradecemos enormemente su cariño y apoyo
También estuvieron dos de los más prolíficos ilustradores de los primeros años de la revista: Juan Miguel Sánchez Quirós -que hizo más de mil kilómetros entre ida y vuelta para estar en la inauguración y volver a su querida Chipiona- y Julio Javier Sánchez. Y Salvador Mendoza y Pilar Bodego, el y la administradora de Alandar, SL durante muchos años -sí, Alandar fue una sociedad limitada, ¿qué se han creído ustedes? No saben con quién están hablando-. Y muchos antiguos colaboradores, accionistas y seguidores de la revista en general a los que las gentes que la hacemos hoy en día agradecemos enormemente su cariño y apoyo, aunque no podamos nombrar aquí a las casi ochenta personas que acudieron al evento.
También estuvieron, por supuesto, los ponentes y la moderadora del conversatorio que abría la exposición: Julio Pérez Pinillos, miembro de los primeros consejos de redacción, cura obrero y una de las alma mater del Movimiento por el Celibato Opcional (MOCEOP); Charo Mármol, comunicadora, directora de Alandar entre 2001 y 2010 y miembro de la junta directiva de la Asociación Alandar; Lala Franco, periodista y miembro del consejo de redacción de Alandar; David Álvarez-Rivas, profesor de la Universidad Complutense de Madrid y presidente de la Asociación Alandar y la periodista y escritora Mª Ángeles López, que moderó.
El conversatorio tuvo su parte sesuda de discusiones sobre las dificultades para que un medio de comunicación sobreviva 40 años; sobre cómo la libertad de expresión y de información está actualmente amenazada por antiguos y nuevos autoritarismos; sobre cómo las redes sociales y la inteligencia artificial ponen en cuestión nuestra idea tradicional del periodismo. Pero también fue un espacio para recordar cómo Alandar animó y sirvió de sostén a la vida de decenas de comunidades cristianas en Madrid y fuera de Madrid; cómo la precariedad de medios se suplía con el entusiasmo de personas que iban los domingos a la sede de la revista a cortar y doblar papel para hacer las fajas en las que se pegaban las direcciones de las personas suscritas; cómo las paellas y las limonadas de Jacinto Solano daban ánimos a todos y todas…
También fue un espacio para recordar cómo Alandar animó y sirvió de sostén a la vida de decenas de comunidades cristianas; cómo la precariedad de medios se suplía con el entusiasmo
Las intervenciones de las personas participantes en el conversatorio dieron paso a las de las personas asistentes en la sala. Hubo mucha emoción y mucha vida en todas las palabras, incluyendo las de Cristina Ruiz y Juan Ignacio Cortés, comisarios (apolíticos, en este caso) de la exposición. El turno de micro abierto se cerró con una desternillante intervención de Carlos Barberá sobre el humor en la revista. Con el eco en la sala de las risas que Carlos despertó, la gente se levantó, posó con su mejor sonrisa para una foto de familia que tendrá que incluirse en la exposición de 80 aniversario de la revista -si llegara a celebrarse- y comenzó a deambular por la sala para apreciar la enorme riqueza artística y, sobre todo, vital, que expone la muestra.
Luego hubo algo de vino, refrescos y picoteo. Pero, sobre todo, más reencuentros, más abrazos y más (son)risas. Ya saben, esos elementos esenciales para mantener vivo el compromiso, la esperanza y el humor.












Fotos: Javier Baeza
