La población palestina de la Franja de Gaza sigue siendo asesinada por el ejército de Israel mientras los Gobiernos del mundo siguen sin tomar medidas para imponer un alto el fuego. La sociedad civil se moviliza, con trabas por parte de las administraciones bajo presión de Israel. Si algo se está evidenciando en la masacre que se está cometiendo es la total deshumanización y falta de empatía en la que estamos estancadas como sociedad, viendo en directo un genocidio sin que se den apenas pasos para ponerle fin.

Foto: Nacho Prieto/Rumbo a Gaza
Desde el inicio de la ocupación del territorio de la Palestina histórica por el movimiento sionista, la realidad es que el robo de tierras, los castigos colectivos y los crímenes de lesa humanidad no han cesado. En lo que fue un lugar de convivencia de tres religiones, un pueblo ha sido condenado a desaparecer. Más de dos millones de personas están sometidos a un martirio continuo desde hace siete meses bajo bombardeos indiscriminados, desplazamientos forzados, cortes de suministros y privados de agua y comida.
Cero sanciones, cero represalias y cero intervención de fuerzas militares internacionales. También decenas de Resoluciones de la Asamblea de la ONU y del Consejo de Seguridad que son papel mojado y no han sido nunca cumplidas.
Por contra, se niega al pueblo palestino el derecho a la rebelión frente a un Gobierno opresor, consagrado en el Preámbulo de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, estigmatizándolo en su conjunto como terrorista.
Al igual que durante la Sudáfrica del apartheid, en Palestina surgieron grupos de resistencia y también se pidió apoyo contra la ocupación a través del boicot a Israel.
Decenas de Resoluciones de la Asamblea de la ONU y del Consejo de Seguridad se han quedado en papel mojado y no han sido nunca cumplidas
Los grupos de resistencia armada siempre se consideran organizaciones terroristas mientras los regímenes racistas de apartheid y ocupación mantengan su supremacía. Esto sucedió con el Congreso Nacional Africano (ANC) de Nelson Mandela y su ala militar MK, considerada terrorista entre 1960 y 1990, o las milicias de resistencia palestinas. En Sudáfrica eso se acabó en 1990 con la legalización del ANC, pero con Palestina el apoyo internacional sigue siendo débil a día de hoy, excepto unos pocos casos como precisamente la ANC de Sudáfrica, que ve reflejada en Palestina la lucha que mantuvo contra el apartheid.
En 2005 nace el movimiento Boicot, Desinversiones y Sanciones (BDS) nace de la unión de más de 170 sindicatos, partidos políticos, redes de personas refugiadas, organizaciones de mujeres, asociaciones profesionales, comités de resistencia popular y otros grupos de la sociedad civil palestina. Fuera de Palestina también hubo gente que se organizó con colectivos en Gaza para realizar acciones directas en contra del bloqueo marítimo y llevar ayuda humanitaria directa.
En junio de 2007 Israel impuso un bloqueo total por tierra, mar y aire de la Franja de Gaza, contraviniendo sus propias obligaciones como potencia ocupante, ya que somete a toda la población a un castigo colectivo (art. 33 del IV Convenio de Ginebra, firmado por Israel en 1951). Aunque todos los países firmantes están obligados a respetar los convenios, el incumplimiento no conlleva sanción alguna.
En 2005 nace el movimiento BDS, una llamada internacional al boicot, la desinversión y las sanciones a Israel
Ante la inacción de los gobiernos de la llamada comunidad internacional, grupos de la sociedad civil de varios países se unen para poner en marcha en 2008 y 2009 misiones de denuncia y desafío del bloqueo marítimo, gestionando acciones con barcos que navegarán hasta Gaza en coordinación con colectivos gazatíes que los recibirán en el puerto palestino. Es el Free Gaza Movement (FGM). Se logra llegar y regresar en cinco ocasiones; en otras tres los barcos son asaltados por la armada israelí.
En 2010 otra acción directa contra el bloqueo logra transcendencia mediática al movilizar siete barcos con más de seiscientas personas a bordo y miles de toneladas de ayuda humanitaria.
“Se considera fuera de duda que gran parte de la fuerza empleada por los soldados israelíes a bordo del Mavi Marmara y desde los helicópteros fue innecesaria, desproporcionada, excesiva e inapropiada y produjo la muerte y mutilaciones totalmente evitables a un elevado número de pasajeros civiles. Sobre la base de pruebas forenses y balísticas, al menos seis de las muertes pueden definirse como ejecuciones extralegales, arbitrarias y sumarias, por lo que la conducta de las fuerzas israelíes constituye una violación del derecho a la vida y del derecho a la integridad física, según se establece en los artículos 6 y 7 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos”. Es una de las conclusiones (punto 172) del informe de septiembre de 2010 de la Misión del Consejo de Derechos Humanos de la ONU sobre el asalto a la Flotilla de la Libertad que se produjo el 31 de mayo de ese año. Ataques como el de abril de 2024 contra el personal internacional de World Central Kitchen no son nuevos; recordemos también a Rachel Corrie, ciudadana estadounidense aplastada por un bulldozer en marzo de 2003 cuando trataba de impedir el derribo de casas en Gaza.
Las ejecuciones israelíes durante las misiones de denuncia y desafío del bloqueo marítimo son “una violación del derecho a la vida y del derecho a la integridad física, según se establece en los artículos 6 y 7 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos”
Esas vidas no palestinas segadas tienen el mismo valor que los cientos de trabajadores de la UNRWA, periodistas, personal sanitario y las más de 37.000 víctimas civiles palestinas. La falta de respuesta desde Occidente frente al asesinato de su propia ciudadanía evidencia la total impunidad con la que Israel puede matar sin que ningún gobierno reaccione, principalmente porque son cómplices por acción u omisión de la ocupación y del genocidio en marcha.
En total ha habido quince acciones de barcos civiles que reclaman el derecho a navegar libremente a Gaza y no reconocen el bloqueo israelí. La última está en curso y se trata de dos campañas entrelazadas: Break The Siege, con dos barcos para cientos de participantes y un carguero; y el barco Handala, que navegará por más de veinte puertos europeos sensibilizando contra la ocupación y en agosto navegará hacia Gaza.
La campaña Break The Siege puede generar un impacto similar a la del Mavi Marmara de 2010 y por ello está sufriendo innumerables presiones desde que se anunció a finales de marzo de 2024. Presiones diplomáticas, para que no se permita la salida del puerto, y administrativas, bloqueando el uso de banderas en los barcos por la presión israelí.
La falta de respuesta desde Occidente frente al asesinato de su propia ciudadanía evidencia la total impunidad con la que Israel puede matar
Podemos apoyar en la calle manifestándonos; con actos de boicot económico, cultural y académico; apoyando y participando en las flotillas; y mediante presiones a nuestros gobiernos. No vamos a quedarnos impasibles porque es del todo insoportable este nivel de inhumanidad.
No queremos que el día de mañana nuestras hijas e hijos nos pregunten “¿y tú qué hiciste para impedir el genocidio del pueblo palestino?” y no podamos responderles nada.

Hola Nacho, estando totalmente de acuerdo con tus comentarios, y siendo consciente de la brutalidad y del genocidio cometido por el gobierno sionista como decís, en todos los textos que leo sobre Palestina y la masacre cometida, siempre hecho en falta la crítica realizada sobre la violencia causada por un grupo terrorista llamado Hamas, grupo terrorista que no tiene empatía ni humanidad alguna por los pobres ciudadanos palestinos y a los que tienen rehenes de su fundamentalista causa. Sin esta crítica en los escritos sobre Palestina, a mi modo de entender, se pierde parte de la legitimidad que tiene la denuncia del estado israelí, por que la violencia, venga de donde proceda, debe ser denunciado como siempre hizo Gandhi con su revolución de la no-violencia. Un cordial saludo.